You Are The Challenge

Me llamo Daniel Comas Riera y nací un 15 de Junio de 1981 en  Gavà un pueblo barcelonés de Cataluña España. A los 18 años me hice piloto profesional y el Biketrial se convirtió en mi vida.

Debo mi vida y pasión por el Biketrial a mi padre Josep quien ha sido mi mentor desde que yo era muy pequeño, el  fue un gran piloto de trial en moto durante muchos años y me enseñó los inicios de esta disciplina a temprana edad, tanto que con menos de 5 años me regaló mi primera moto de trial con la que pronto aprendí a sortear obstáculos por caminos en montaña, así que prácticamente nací sobre dos ruedas. Cuando tenia 6 años  mi padre me llevó a ver una exhibición de Ot Pi en el salón del automóvil en Barcelona y quedé maravillado al ver que se podía hacer con una bici lo mismo que mi padre con la moto, fue allí cuando me enamoré aún más del trial,  a partir de ese momento supe que el Biketrial era lo que yo quería hacer y desde entonces puse todo mi empeño por aprender cada día más. Aquí empezó mi historia.

Fue un sueño e ilusión que tuve desde que era un niño y que en base al apoyo familiar y al esfuerzo personal poco a poco fue haciéndose realidad.

Cuando era pequeño mi única ilusión era divertirme con mi bici de trial, aprovechaba las tardes después del colegio y los veranos de camping con mis padres para llevarme mi bicicleta de trial a cuestas y saltar sobre piedras y troncos que me encontraba por el camino, en ese entonces para mí todo era un juego divertido en el que sin darme cuenta iba aprendiendo cada vez más, tanto que a los 12 años mi padre me llevó a mi primera competición.

En mi primer carrera no me fue nada mal, cosa que me motivó aún más y empecé a entrenar más fuerte y a tomármelo un poco más en serio. Era mi gran pasión. A partir de esa etapa empecé a competir a nivel Catalán hasta que a los 14 años conseguí que mi padre me llevará a una competición del Campeonato de España y la grata sorpresa fue que a raíz de esa competición quedé seleccionado para poder participar en el campeonato del mundo.

Guardo muy buen recuerdo de cuando tenía 16 años ya que conseguí mi primer campeonato de mundo Junior quedando también primero en categoría scratch por lo que al año siguiente me tocaría competir en la máxima categoría Internacional (élite) fue un gran año dado que también conseguí mi primera victoria en élite en el campeonato de España celebrado en Ibiza.

En mi primera temporada como piloto Elite con apenas 17 años conseguí el subcampeonato del mundo de Biketrial, fue una sorpresa para todos incluso para mí.

El primer mundial lo conseguí con 18 años y lo recuerdo con gran cariño, pues por fin había conseguido lo que siempre había soñado. Era profesional con solo 18 años ganaba el Mundial y el Biketrial comenzaba a convertirse en mi vida. Era lo que siempre había querido ser: Campeón del Mundo.

En el 2001, con 19 años, tuve mi peor lesión. Me rompí los ligamentos cruzados de la rodilla… dos veces. Estuve dos años sin coger una bicicleta. Tenía 19 años y acababa de ganar el primer mundial. Pasé de la gloria a la nada. Estuve a punto de dejar el BikeTrial. Fueron los momentos más duros de mi carrera, pero no me rendí.

Cuando volví a la competición, gané mi segundo Mundial. Ese fue mi gran momento. Lo cambió todo. Después de estar dos años sin tocar una bicicleta, volví y gané. Estaba en la gloria otra vez. Pero esta vez era diferente.

Después de la lesión, ese mundial me llenó de una gran motivación. Me di cuenta que para estar arriba, para ser el mejor, solo es necesario creer en uno mismo. No importan los demás. El peor rival soy yo mismo. Mi objetivo es superarme cada día. Yo soy mi propio reto.

You are the challenge

Desde entonces en mi recorrido he vivido muchas experiencias, sufrido malos momentos y llorado de alegría en otros. He llegado a la meta varias veces y cada una de ellas ha sido especial, jamás se olvidarán. He podido comprobar a mi mismo que puedo si me lo propongo y he sentido la satisfacción de haber logrado varios éxitos como ganar en todas las categorías y en la máxima llevarme el podium en ambas modalidades (20” y 26”). Sin duda alguna a valido y vale la pena todo el esfuerzo y sacrificio necesarios.

Una vez conseguido no significa que se haya acabado, por eso hoy por hoy puedo decir que mi vida es el Biketrial y lucho día a día por mantener viva esa chispa, ilusión, ganas y motivación para seguir superando mis propios retos.